11 abril 2011

Carta abierta a Arturo Pérez Reverte por su artículo "Los que no salen en la foto"

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/591/los-que-no-salen-en-la-foto/

¡Gran artículo Don Arturo! Grande, muy grande. Se me encoje el alma al ver tan fielmente retratados a varios de mis amigos que viven fuera. Yo tengo suerte y (de momento) tengo un buen trabajo que me gusta y me permite vivir bien en ésta mi España (aunque he estado muy a punto de irme un par de veces a Francia y otra a UK). Pero soy afortunado, y lo sé muy bien. No es lo habitual, según puedo ver a mi alrededor entre familia y amigos.

Hace un par de días, pasando justo frente al Congreso en mi coche, dije a varios amigos a los que llevaba, "subid los seguros de las puertas, que nos va a tocar el semáforo en rojo y tenemos que parar aquí". Alguno no entendió la broma… pero es así como lo siento.

¿Cómo podemos tener una España tan degradada, llena de politicastros que no han trabajado jamás en su vida, gentuza que no sabe lo que cuesta ganar el dinero que gastan, morralla gobernando que no ha hecho jamás el esfuerzo casi ni de estudiar?... Que tan sólo han sabido medrar en un partido durante toda su vida sin trabajar, peloteando o malmetiendo, sin saber lo que es la vida real, lo que es el puto despertador, o el comerse el atasco de cada mañana, o el metro abarrotado, o el frío de ir al campo en un tractor, o a visitar a un cliente. Viviendo de nuestro dinero que tanto nos cuesta ganar, con más y más impuestos, con sus despachos renovados, con sus vuelos en clase Business o peor... en helicópteros o aviones de nuestro Estado, con sus coches oficiales (España tiene más que todos los USA juntos), con sus Visas que tiran de nuestras cuentas, comiendo en restaurantes de lujo como Jokey, que jamás en su vida habrían pisado si hubieran tenido que trabajar tan sólo mediante su CV. Destruyendo la educación de la chavalería para fabricar cenutrios, para evitar correr el riesgo de que nadie de fuera del corral saque la cabeza, que nadie piense y que nadie de las nuevas generaciones pueda hilar apenas cinco palabras sin una falta de ortografía poniendo “haber” en lugar de “a ver”, ni pensar más que en el Gran Hermano (el de la tele no el muy aplicable libro de Orwell “1984”, que en este puto país nadie es capaz de leer ya), pensar en la "prensa del corazón", en el fútbol, en la Liga, en la nueva “Roja”, en la formula 1, e incluso pensar en la “crisis” que no les dio la gana de intentar evitar, y que ahora es casi un tema más de bar, una vez se ha hecho “callo” y ya se asume como un mal más caído del cielo.

Es normal que la gente se vaya. En este país ni siquiera se valora el trabajo hecho. Por eso se pagan los trabajos o mercancías a 90, a 100, a 180 días... ni se sabe. Por eso se paga una mierda a gente preparada que acaba yéndose, y se trata mal al que se esfuerza. Una mezcla entre el concepto de “ambicioso” que en España se considera negativo, y el viejo dicho español “el que trabaja come paja”. Un país de ventajistas, golfos, mangantes, comisionistas, intermediarios, chorizos de toda índole.

Y se ve en todo ámbito: 17 Gobiernos más el Central son imposibles de mantener sin que los politicastros nos saqueen los bolsillos. Se gastan el dinero en traductores con pinganillos para hablar entre españoles, los altos cargos piden a toda prisa sus iPads en los ministerios para tenerlos rápidamente antes de que se les acabe el chollo por si hay posibles elecciones anticipadas, corriendo, antes de que otro golfo de otro partido o del mismo entre a pedir el suyo propio. Es la ruina.

Qué triste. Cuántas cosas podríamos haber hecho aprovechando que somos una democracia con posibilidades, con buen clima, que tenemos incluso mercados ultramarinos en español a los que expandirnos. O al menos aprovechando que con ladrillo o sin él, al menos hace unos años había pasta para mejorar todo esto. Y en lugar de ello, hemos optado por seguir al hoyo y estrellarnos. Y la casta sigue ahí. Y nosotros pagamos. Los que vamos quedando en España. Cada vez menos. Este país tiene mal arreglo.

Señor Reverte, no es broma: si usted entrara a formar un partido, un partido de gente como usted con dos dedos de frente, lo más coherente posible y con sentido común, tendría mi voto. Se lo aseguro. Lo prometo.

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